Entrada de Jesús en Jerusalén

Popularmente conocido como el paso de “LA BORRIQUILLA”, de Jaime Martrus y Riera - Joaquin Claret y Vallés (Olot).

Este paso fue donado por el Excmo. Ayuntamiento y llegó junto con 8 pasos más (novedad enorme), de Olot (Gerona) por vía férrea una tarde del año 1944 y se subieron a San Francisco en una plataforma tirada por bueyes.

Junto con los demás pasos fue montado en la Iglesia de San Francisco por la Brigada de Obras que fueron los primeros trabadores del mismo. Abría la procesión del Viernes Santo junto con la campanilla, la cruz del "Cagacho" y la Guardia Civil a caballo.

Los trajes primitivos llevaban las iniciales de cada trabador, recogiéndolos el Ayuntamiento una vez finalizada la procesión y manteniendo los colores que en la actualidad posee de blanco y burdeos. El Ayto. ofrecía una comida de ajoarriero a los trabadores por su dedicación al paso, un lujo de posguerra. Siempre ha sido portado por gente joven y ha tenido abundancia de trabadores. 

La procesión del Domingo de Ramos también fue llamada "de los niños". Salían vestidos con túnicas blancas, la cruz y el cinturón eran verdes, y portaban infinidad de palmas. Estos niños provenían principalmente de las catequesis, escuelas y colegios privados de la ciudad.

La procesión es presidida por el Sr. Obispo (lo mismo que la del Viernes. Sto), sale de Santiago a las 11 h. sorteando los puestos del  Mercaforum, hasta la catedral donde a su llegada la banda de tambores de la cofradía recibe al paso antes de entrar en la misma con unos toques especiales mientras los acompañantes y público en general agitan sus palmas o ramos de olivo. Estas palmas se guardarán y con sus cenizas se ungirá a los creyentes el miércoles de ceniza del año siguiente.

En un principio Jesús portaba en este paso una palma de color verde. Como la mayor parte de los pasos, al transcurrir estos por determinadas calles (principalmente Sol, Raso o Navas) se les ofrecían por parte de los espectadores "Saetas", problema por paralizar el ritmo de la procesión.

El Paso

Jesús posee una expresión de triunfante serenidad sentado en la borriquilla. Se va a presentar como el Gran Rey y los Israelitas acuden al templo todas las tardes a la hora del sacrificio. La multitud está llena de júbilo y siente un entusiasmo colectivo por la figura de Jesús.

Jesús entra en Jerusalén en un humilde burro y sus ojos inspiran una gran serenidad y bondad. Sus manos impregnan gestos de caricia, de melancolía mezclada con una limpieza, pureza y blancura sin igual. Con su mano derecha bendice paternalmente a la multitud que le aclama con delirio.

El Estandarte

Representa una palma y un ramo de laurel, elementos típicos con que la multitud aclamó al Señor en su entrada a Jerusalén. La palmera es signo de inmortalidad y se aplica a los mártires que, paradójicamente, lo consiguen con su muerte. El laurel, desde la antigüedad clásica, es símbolo de victoria. Se concedía a los vencedores de los juegos olímpicos de Grecia: una corona tomada del laurel con el que se convirtió Dafne, la amada de Apolo, por lo que era el árbol sagrado de los dioses.

El color es rojo por simbolizar el martirio ya que Jesucristo entra en Jerusalén a sufrir su Pasión. Él es en ese día el Rey de los Mártires. La inscripción es el grito jubiloso de la multitud. “Bendito sea hosana al hijo de David”