La sentencia

De Manuel Traite (Olot).

Patrocinado en 1943 por el comercio y suscripción popular. Tradicionalmente conocido como el paso de los comerciantes, pues en gran parte la adquisición del mismo fue debida al apoyo de los mismos en 1943. Se procesionó por primera vez en 1946, dos años más tarde que los traídos primitivamente de Olot en la gran revolución del Viernes Santo de 1944 y portaron traje completamente negro.

Todo empezó hace más de 80 años cuando la típica cuadrilla de la que Guillermo Álvarez y Jesús Adán, ”El Foro” formaban parte de un tradicional “chiquiteo”. En una de esas tertulias vinícolas tuvieron la idea de sacar un paso en la procesión. Todo fue decirlo y hacerlo.  Comenzaron sacando el Sto. Cristo de la VeraCruz desde la Parroquia de San Andrés en la que se denominaba “Procesión del silencio”.

Su traje era completamente negro, incluida la trenza a modo de cíngulo, también negro. Abría dicha procesión el sonido siempre alegre de la campanilla. También eran acompañados por los distintos párrocos y sacerdotes pertenecientes a San Andrés 

Fallece Guillermo y se hace cargo del paso D. Jesús, que junto con algún compañero más pasaban por los distintos comercios para ir recaudando fondos con los que ir abonando los gastos ocasionados por el vino, la electricidad y los arreglos que el paso necesitaba año tras año. La bota de vino, hasta mediados del año 1990 ha sido uno de los elementos imprescindibles en cualquier paso ya que, según se decía, daba fuerzas para continuar. Hoy dicho líquido ha sido sustituido por los refrescos y el agua, que aunque no bendita, sí quita la sed.

Posteriormente el Cristo de la VeraCruz se incorporó a la procesión del Viernes Santo y por esa época el recorrido de tan magna tradición era el acostumbrado, pero de la calle Mayor se pasaba a la calle de la Estrella, a la de San Andrés, Deán Palacios y Rasillo de San Francisco, sin subir las escaleras. En época posterior el recorrido cambió y dichas escaleras eran y son a la vez que un calvario final, un orgullo para todo trabador, que ve cómo su esfuerzo final culmina con un ofrecimiento por todo lo alto de los sufrimientos y penas padecidos en la procesión.

 

Por esta época los pasos, a su llegada al Raso, descansaban y se apoyaban en caballetes que se guardaban en la Iglesia de Santiago a medida que la procesión llegaba a este punto neurálgico de la ciudad. También en esta Parroquia alguno de ellos se guardaba en dicho momento, en vez de acabar el recorrido en San Francisco.

Este paso, al igual que muchos al comienzo de la década de los cuarenta, no portaba almohadillas y los trabadores debían ponerse su propio pañuelo en el varal. Los materiales utilizados posteriormente en el relleno de las almohadillas protectoras de los varales han sido varios : crin de caballo, hierba, estopa, borra y en 1989 se colocaron ya en  todos los pasos  goma-espuma.

Cuando la procesión del Viernes Santo terminaba, eran distribuidos entre los trabadores vales otorgados por el Excmo. Ayuntamiento de la ciudad para una elemental y mínima cena. Dicha concentración se daba en el Auxilio Social , donde se ubican hoy los juzgados. También se repartían dos o tres cigarrillos de los llamados “caldo de gallina”.

El Paso

El paso está compuesto de cuatro figuras en dos planos: en el primero aparecen las imágenes del Señor, varón de los dolores, con manto de púrpura, corona de espinas y cetro de caña entre las manos y un soldado, muy parecido al paso de la flagelación. En un segundo plano y más elevado se encuentra Pilato sentado en trono y un joven esclavo negro que sujeta la jofaina en la que Poncio Pilato se lava las manos.

La figura del Señor es el centro de atracción de la escena, influyendo no poco, la elevada posición de Pilato sobre cuatro gradas en forma de escalinata. Pilato era un hombre escéptico: no creía en los dioses de su imperio, ni creía que hubiese un sólo Dios verdadero, ni mucho menos que este Dios estuviese en el pueblo judío (al cual despreciaba) considerándolo como un rebaño más que como una provincia a la que debía gobernar. El carácter de este gobernador era violento, débil, y deseoso de imponerse a los judíos por la fuerza. La sentencia contra Jesús será la derrota que recordará su triste nombre a todos los siglos.

El Estandarte

El estandarte representa el momento en el que Cristo es presentado ante el pueblo por el procurador romano Poncio Pilato, como reo de muerte. Por esto se ve el lábaro, insignia que era señal del imperio romano, con la inscripción SPQR: “Senatus Populasque Romanus”, o sea, “El Senado y el Pueblo de Roma”, signo de la autoridad que ejerce la condena. Junto a él un pergamino recoge la frase con la que es mostrado al pueblo: “Ecce Homo”, es decir, “he aquí al hombre”. La tradición ha visto en estas palabras toda una teología: Jesús paciente es presentado a los judíos como Rey y como el hombre por excelencia, modelo e imagen de la misma humanidad en la cual hemos sido creados.