La caída

Adquisición: Familias Hdez. y Lorente (Olot)

Último paso incorporado a nuestra Semana Santa. Todo empezó en la Semana Santa del año 2006 cuando el vocal Manolo Oca y el antiguo hermano mayor de la Cofradía, Valeriano Antoñanzas, sugirieron en la sede de la Peña Calagurritana y dentro de la jornada dedicada al día del trabador, a D Felipe Hernández la posibilidad de incrementar y enriquecer nuestra procesión con algún paso más ya que faltaba en la pasión de Cristo: una caída, una Verónica y un beso de Judas.

Se realizó un viaje a los Talleres del Arte Cristiano de Olot, donde pudieron ver la exposición de pasos y eligieron el correspondiente al que luego sería nuestra Caída, con el número 427.

El coste era de 33.000 € (incluidas las andas) era algo elevado para su presupuesto por lo que se comprometió a buscar algún colaborador como lo fue Tomás Lorente Martínez. Felipe sería el porta estandarte y Tomás el jefe de paso.

Ambas familias adquirían y donaban el paso de la Caída de Jesús pero una vez realizada la donación, el paso, su organización, componentes y demás, deberían estar a las directrices comunes de la Cofradía y al orden y disciplina de los pasos regidos por ella. Los trabadores los aportó La Veracruz y en un principio fueron 28 chavales jóvenes (con 18 años recién cumplidos o poco más) en aquella primera salida en el Viernes Santo de 2008 con 780 Kgs de peso sobre sus hombros. 

Se pensó también en la adquisición de una campanilla rodeada de un arco, todo en plata, para señalar a través de los distintos toques la organización de dichos trabadores. En este paso , el primer toque de campana es meter el hombro, el segundo levantar y el tercero arrancar.

Curioso es que todos los pasos de nuestra procesión miran de frente salvo la última cena que mira a ambos lados y esta caída de Jesús.

El Paso

El Paso consta de cuatro figuras que se distribuyen en torno a la de Jesús, camino del Calvario, postrado en el suelo. Un sayón intenta golpearlo, mientras el Cirineo trata de levantar la cruz y otro sayón, ligeramente retrasado, ayuda a levantarlo. Los brazos de la cruz trazan ejes en forma de aspa. Escena de gran patetismo, los ojos de Jesús son vivos y expresivos, llenos de dolor, intensificado en la corona de espinas.

Los dos sayones de los extremos están llenos de odio, tanto el que intenta levantar con gran esfuerzo e inestable equilibrio a Jesús, como el que maneja el látigo. Simón Cireneo sostiene la cruz lleno de compasión. Un sayón representa a la turba. 

Hay que recordar que los pasos procesionales constituían un teatro inanimado cíclicamente paseado por la ciudad. Sus actores representaban una escena que había de ser clara, persuasiva y convincente, de ahí la dificultad encontrada en la composición, en este caso lateral.

El Estandarte

El estandarte representa una cruz caída sobre un camino en cuesta y pedregoso, con zarzas de espinas, que nos traslada la imagen de Cristo caído en la difícil subida hacia el Calvario.

Una cruz caída, es el símbolo de un Cristo caído, un condenado abatido, cansado, agotado y lacerado. 

El camino, duro, costoso, está representado por una cuesta abrupta, rodeada de zarzales. Un camino que el mismo Jesús nos anunció.

El lema que ilustra el estandarte nos lo aclara: “TUS CAIDAS NOS LEVANTAN”. Sí. Las caídas de Cristo son un mensaje de ánimo a nosotros que caemos constantemente en el pecado.