El Paso consta de cuatro figuras que se distribuyen en torno a la de Jesús, camino del Calvario, postrado en el suelo. Un sayón intenta golpearlo, mientras el Cirineo trata de levantar la cruz y otro sayón, ligeramente retrasado, ayuda a levantarlo. Los brazos de la cruz trazan ejes en forma de aspa. Escena de gran patetismo, los ojos de Jesús son vivos y expresivos, llenos de dolor, intensificado en la corona de espinas.
Los dos sayones de los extremos están llenos de odio, tanto el que intenta levantar con gran esfuerzo e inestable equilibrio a Jesús, como el que maneja el látigo. Simón Cireneo sostiene la cruz lleno de compasión. Un sayón representa a la turba.
Hay que recordar que los pasos procesionales constituían un teatro inanimado cíclicamente paseado por la ciudad. Sus actores representaban una escena que había de ser clara, persuasiva y convincente, de ahí la dificultad encontrada en la composición, en este caso lateral.