El dosel y el manto renovado lo confeccionaron varias sras. singulares y destacadas de la ciudad. Esto se realizó a principios de la década de los años 60 y los materiales se trajeron de Madrid, siendo de terciopelo negro con manteleta y pañuelo, con bordones dorados. El diseño corrió a cargo de D. Federico Adán. Hoy el manto ha sido totalmente renovado.
Tradicionalmente se llama “camareras” de la Virgen Dolorosa al grupo de mujeres que se encargan de vestirla, es lo que se llama una imagen de vestir. La virgen sólo tiene cabeza, manos y medio cuerpo de madera tallada de forma muy ruda y tosca hasta la cintura, de estilo castellano. Los brazos y las manos son articulados.
Este proceso se procuraba no hacer de cara al público pues la mítica imagen y toda la devoción puesta en ella y en la sobriedad de su inmaculado luto podía desaparecer al ver la imagen desnuda con medio cuerpo, dos manos sueltas y muchas alambres. Había que continuar con la devoción y siempre queremos recordar esta imagen vestida y en sus mejores galas, no despojada de las mismas.
Estas “camareras” eran, como todos los puestos y encomiendas de la procesión, voluntarias. Toda su ropa se guardaba en una maleta de cuero vieja que guardaba D. Amancio González, párroco de San Andrés, en la parroquia. La virgen también lleva una camiseta interior con cintas bordadas ajustada a los hombros a través de botones con presillas.
Las flores en un principio eran naturales el primer año, para posteriormente ser artificiales. Estas flores naturales se traían de distintos monumentos religiosos de la ciudad (principalmente los conventos) ya que los oficios se realizaban en Jueves Santo y Viernes Santo por la mañana. Eran momentos difíciles y las flores se recogían del campo y los donantes decoraban voluntariamente el paso.