La dolorosa

Del calagurritano D. Melitón Madorrán (1901)

El paso: La Virgen, tras la sepultura de Jesús, queda sola. Su corazón sin embargo sigue puesto en su hijo, cuya resurrección espera confiadamente. Es el momento de la Soledad. (Conocida en muchos pueblos por este nombre igualmente).

El rostro de la Virgen, de finos rasgos, queda marcado por un rictus de dolor que presagia un mar  de lágrimas. La boca ligeramente entreabierta y las cejas, suavemente arqueadas enmarcan unos ojos rasgados que dirigen fijamente su mirada a la corona de espinas que porta en sus manos.

De gran devoción popular lleva por delante a mujeres con mantilla y el paso precede al Excmo. Ayuntamiento de la ciudad, autoridades militares y por la Banda Municipal de Música que cierra esta magna procesión del Santo Entierro en el Viernes Santo.

En 1901, se propone hacer a cargo de la Cofradía una nueva imagen a D. Melitón Madorrán, que también realizaría la imagen de la nueva Sta. Elena, patrona de la cofradía unos años después, pues la primitiva estaba ya muy deteriorada.

El dosel y el manto renovado lo confeccionaron varias sras. singulares y destacadas de la ciudad. Esto se realizó a principios de la década de los años 60 y los materiales se trajeron de Madrid, siendo de terciopelo negro con manteleta y pañuelo, con bordones dorados. El diseño corrió a cargo de D. Federico Adán. Hoy el manto ha sido totalmente renovado.

Tradicionalmente se llama “camareras” de la Virgen Dolorosa al grupo de mujeres que se encargan de vestirla, es lo que se llama una imagen de vestir. La virgen sólo tiene cabeza, manos y medio cuerpo de madera tallada de forma muy ruda y tosca hasta la cintura, de estilo castellano. Los brazos y las manos son articulados.

Este proceso se procuraba no hacer de cara al público pues la mítica imagen y toda la devoción puesta en ella y en la sobriedad de su inmaculado luto podía desaparecer al ver la imagen desnuda con medio cuerpo, dos manos sueltas y muchas alambres. Había que continuar con la devoción y siempre queremos recordar esta imagen vestida y en sus mejores galas, no despojada de las mismas.

Estas “camareras” eran, como todos los puestos y encomiendas de la procesión, voluntarias. Toda su ropa se guardaba en una maleta de cuero vieja que guardaba D. Amancio González, párroco de San Andrés, en la parroquia. La virgen también lleva una camiseta interior con cintas bordadas ajustada a los hombros a través de botones con presillas.

Las flores en un principio eran naturales el primer año, para posteriormente ser artificiales. Estas flores naturales se traían de distintos monumentos religiosos de la ciudad (principalmente los conventos) ya que los oficios se realizaban en Jueves Santo y Viernes Santo por la mañana. Eran momentos difíciles y las flores se recogían del campo y los donantes decoraban voluntariamente el paso.

El Paso

Dos últimas curiosidades: la Virgen antes de partir en procesión cerrando la Magna del Santo Entierro el Viernes Santo, es despojada de una de las velas frontales que la adornan y en su lugar el Sr/Sra.. Alcalde de la Ciudad, desde 1995, cede su bastón de mando a la Virgen Dolorosa significando con dicho gesto que la mayor autoridad de la ciudad durante la procesión sea la tan querida Virgen Dolorosa.

También en el frontis del paso veremos una pequeña reliquia, un pequeño “lignum crucis” (un trozo de la verdadera cruz de Cristo), reliquia donada por el sacerdote calagurritano D. Javier Fernández Cascante, gran amante y devoto de la imagen.

El paso posee llamador para poner en preaviso a los trabadores. Los varales de las andas se cambiaron haciéndolos móviles para que no sobresalieran en la exposición permanente de pasos en San Francisco.

La imagen cierra la Procesión del Santo Entierro entrando a San Francisco bajo los acordes del Himno Nacional en un momento de fervor, pasión y emoción indescriptibles bajo unos inagotables aplausos de los asistentes y con varias saetas y jotas cantadas en el recorrido de la misma en distintos puntos de la ciudad que la admira como la gran Señora de la Noche y de la Pasión.

El Estandarte

Sobre el fondo rojo de la Reina de los mártires y enmarcado en el negro del luto de la Virgen, se presenta este símbolo tradicional de la Dolorosa. El corazón de María de oro, por la riqueza de sus sentimientos del que brota el fuego del amor de Dios y traspasado por la espada que le profetizó el anciano Simeón. El número siete en la Sagrada Escritura es símbolo de plenitud y la tradición cristiana ha visto en ellos el sufrimiento que María tuvo en relación con su Hijo cuya meditación se ha visto plasmada en la devoción de los “siete dolores” y que recordamos:

  • 1º La profecía de Simeón.
  • 2º Huida a Egipto.
  • 3º El niño perdido en el Templo.
  • 4º El encuentro en la calle de la Amargura.
  • 5º La muerte del Señor.
  • 6º La Piedad.
  • 7º La sepultura de Cristo.