El santo sepulcro

Talla en madera, articulada y anónima, año 1630. 

Aquí nos encontramos en el final del drama, en el colmo de los tiempos y de los dolores. Cristo muerto, Cristo yacente, descolgado ya de la Cruz y extendido inerte como un cadáver de hombre.

Es el paso que da nombre a la procesión y de gran devoción popular ya que, bajo el lecho del Señor, en una falsilla, el pueblo tradicionalmente deja una prenda perteneciente a un familiar enfermo y que espera que sane por la acción mediadora de Jesús yacente.

Las primeras noticias escritas que poseemos del sepulcro son que en el año 1818 los que lo portaban pagaron 40 reales de una fanega de trigo. Hubo una imagen anterior al de 1944. Éste iba dentro de una urna y que se vendió a Autol. El primitivo paso del Sepulcro era de los más lujosos, portando una gran dalmática negra de terciopelo con galón blanco plateado que lo cubría y dos sábanas.

El adquirido en 1944 se realizó por suscripción popular encabezada por un donativo de 10.000 pts del Excmo. Gobernador Civil de la Provincia. Cuando pasaba el paso por la Calle Grande era obligado el apagar las luces de los comercios y los bares desalojaban a su clientela.

Es de destacar igualmente que el Santo Sepulcro es tradicionalmente custodiado a lo largo de toda la procesión por la Guardia Civil con uniforme de gala, descubiertos y portando las armas boca abajo.

El Paso

El Cristo puede verse crucificado en la parroquia de San Andrés que es su actual ubicación. Se realiza un traslado desde dicha iglesia a San Francisco para portarlo en una ceremonia llena de respeto y solemnidad previo al desenclavado de la imagen de la cruz. La misma culmina con un besapies con gran devoción de los asistentes a la imagen ya en el templo de San Francisco.

El Estandarte

Para simbolizar este momento de la pasión de Cristo - su permanencia en el sepulcro - se han enmarcado las cinco cruces, enseña del Sto. Sepulcro de Jerusalén y que simbolizan las cinco llagas del Señor, con una corona de laurel que es el tributo a los difuntos que han muerto gloriosamente. Para adaptarlo a nuestro paso, se han tenido que cambiar los colores. Originariamente la Cruz de Jerusalén es roja sobre fondo blanco, pero en nuestro caso la cruz es negra sobre fondo rojo, propio de los colores del paso.