Talla en madera, articulada y anónima, año 1630.
Aquí nos encontramos en el final del drama, en el colmo de los tiempos y de los dolores. Cristo muerto, Cristo yacente, descolgado ya de la Cruz y extendido inerte como un cadáver de hombre.
Es el paso que da nombre a la procesión y de gran devoción popular ya que, bajo el lecho del Señor, en una falsilla, el pueblo tradicionalmente deja una prenda perteneciente a un familiar enfermo y que espera que sane por la acción mediadora de Jesús yacente.