La Virgen gloriosa

También llamada la Virgen de los Sastres.

Representa a la Virgen enlutada que sale al encuentro de su Hijo ya resucitado. En el momento del encuentro el domingo de resurrección, los dos pasos, enfrentados, se “bailan “simultáneamente”. En el momento del encuentro se procede a un baile de las andas por los trabadores de ambos pasos y previamente la Virgen ha cambiado el manto de luto por un manto glorioso, momento en el que un niño ha sido el protagonista quitándole la capa de luto y momento que se ve engrandecido hace unos años por la suelta de palomas, símbolo de la libertad y la pureza, y hoy por globos actualmente, así como el toque de tambores y trompetas magnificando dicho encuentro.

La imagen de la fotografía es la misma Virgen, pero la que salía en una procesión desaparecida en Sábado Santo dedicada al apoyo a la mujer maltratada denominada “La Soledad de María” con salida desde el colegio Teresiano y vestida de riguroso luto, esta procesión permanecerá en nuestra programación durante varios años.

Al paso se le conoce también como la Virgen de los sastres y salía acompañada por los sastres de la ciudad (más de 21 hasta los años 60). Pertenecían a la Cofradía de los Sastres que  se fundó en Calahorra en 1549 (en sus primeros 50 años contaba con 1.109 miembros, duplicándose en la siguiente centuria contando tanto hombres como mujeres) acogiendo en su seno a los sastres, calceteros y tundidores así como a cualquier otra persona con gran devoción demostrada, estableciéndose en la antigua Iglesia de San Salvador (San Francisco) y que incluso compraron en el Templo la actual capilla dedicada a este gremio, donde sus cofrades tenían derecho a enterramiento y donde actualmente está la Capilla de la Virgen Gloriosa.

El recorrido de su procesión ha cambiado: con anterioridad se encontraba con el resucitado en la Plaza del Raso y hoy se encuentran en la plaza de la catedral habiendo salido uno, el de la virgen, del santuario del Carmen y el Resucitado desde la Iglesia de los Santos Mártires.

A esta procesión acuden cofrades de todos los pasos con sus correspondientes hábitos y a cara descubierta todos, incluidos los tambores y trompetas pues es el mayor día para la alegría del cristiano: el domingo de resurrección.

El Estandarte

El estandarte de la Virgen gloriosa no podía tener otros colores como el azul de esperanza, el dorado de la riqueza y el blanco de a pureza. Sobre el medallón central vemos bordado en oro las letras enlazadas A M que significa Ave María (el saludo del Ángel Gabriel) o Auspice Maria ("bajo la protección de María"). Forman un monograma que simboliza su intercesión y maternidad espiritual, a veces expandido a AVM (Ave Virgo Maria).

Remata el mismo la corona real como Reina del mundo, las ocho estrellas lo rodean (que normalmente se representan 12) y cuyo significado está inspirado  en el Apocalipsis y  simbolizan su realeza y su papel como Madre de Dios y Reina de la Iglesia, representando a menudo las 12 Tribus de Israel (Antiguo Testamento) y los 12 Apóstoles (Nuevo Testamento), es decir, a todo el Pueblo de Dios a través de las dos Alianzas.

La luna inferior bajo los pies de la Virgen María simboliza su triunfo sobre el pecado, la muerte y lo terrenal, derivado del Apocalipsis, donde una "mujer vestida de sol" tiene la luna a sus pies, representando la victoria sobre las tinieblas y el poder pagano.

El bordado se remata con una ingente cantidad de lirios bordados, Los lirios, especialmente los blancos (azucenas símbolo de las catedrales), son un símbolo clave de la Virgen María, representando su pureza, inocencia y castidad,