Encuentro de Jesús con María

De Emeter Vélez (Olot).

Adquisición: Excmo. Sr. Obispo y el Ilmo. Cabildo Catedralicio. 1943.

Eran tiempos de posguerra, de mucha de escasez y muy difíciles. Los primeros trajes que portaron los de este paso fueron aquellos negros, conocidos popularmente como “los lobos”. La decoración del paso tampoco fue nunca, muy abundante. El dinero brillaba por su ausencia y aunque se quería mucho al paso y a la procesión, este era un gasto que había que solucionar con imaginación. Las flores eran suplidas por verde del campo, que abundaba y era barato o recogían lo sobrante de la decoración que hacía Concha “la campanera” y que era de flores de berzas subidas. Años más tarde, se fue “escotando” para entre todos comprar flores e ir dignificando la decoración del paso. 

 

Este paso ha variado de número de trabadores con los años: en un principio eran catorce trabadores (casi todos gente del campo y muy fuertes), posteriormente dieciséis al ponerse almohadillas a lo largo de los costados y definitivamente veinticuatro al aprovechar los varales de la Dolorosa a finales de los 90 y mejorar el zócalo de madera que rodea el paso. 

El Encuentro siempre ha salido exclusivamente el Viernes Santo y siempre por el mismo recorrido. 

Las baterías del paso iban encima del mismo y estas estaban tapadas por hierba y siempre han sido abonadas por la Cofradía de la Sta. Vera Cruz. Los tambores fueron tres en principio, para posteriormente pasar a cuatro, cinco y seis para llegar a la docena en el año 2004.

La indumentaria de los trabadores también ha cambiado: en un principio se trababa con capucha pero levantada, a cara descubierta. En una ocasión las capuchas amarillas, que eran de malísima calidad, y debido a la constante lluvia del viernes santo, destiñó las mismas 

El color del hábito también ha sido modificado: en un principio negro, posteriormente blanco (que fue muy criticado), negro y amarillo y lila que duró también poco tiempo ya que por la noche dicho color era muy inapropiado ya que no se veía. En la actualidad es morado con la capucha y el fajín blanco.

Juan, que al principio iba siguiendo el triste cortejo, se fue corriendo a toda prisa a dar cuenta a la Virgen de lo que pasaba, pues ésta se encontraba ignorante de ello. Al oir la virgen el relato, quedó transpuesta de dolor y se fue enseguida, acompañada por Juan y por Marta, María Magdalena y Salomé, a la calle de la Amargura. Al ver la comitiva, preguntó a Juan cuál era su hijo. Él se lo señaló, diciéndole que era el que llevaba la corona de espinas y las manos atadas. La Virgen que divisó a Jesús, cayó desmayada hacia atrás y estuvo bastante tiempo en el suelo. Cuando se reanimó comenzó a pronunciar una serie de estremecedoras exclamaciones y a golpear su pecho. Los judíos, al ver este espectáculo, quisieron alejarla; pero María permaneció firme junto a su Hijo.

Si embargo, la Teología siempre ha rechazado que la virgen sufriera tal síncope.

El paso consta de cuatro figuras: Cristo con la cruz a cuestas, su Madre que se acerca hasta tocarle y en un segundo plano San Juan, de rostro excesivamente acaramelado y un sayón de fiero gesto que espolea con el látigo a Jesús. Todo el conjunto resulta muy vistoso y fundamentalmente devoto.

El Paso

El paso consta de cuatro figuras: Cristo con la cruz a cuestas, su Madre que se acerca hasta tocarle y en un segundo plano San Juan, de rostro excesivamente acaramelado y un sayón de fiero gesto que espolea con el látigo a Jesús. Todo el conjunto resulta muy vistoso y fundamentalmente devoto.

El Estandarte

Se desechó un boceto en el que aparecían los corazones de Jesús y María traspasados por una sola espada, por ser poco estético y se tomó definitivamente un símbolo natural: las manos de un hombre y una mujer dispuestas a entrelazarse, reflejando, lógicamente, el misterio que representa este paso. La mano femenina expresa la dulzura y aceptación de la madre y la masculina el dolor y la búsqueda del hijo que encuentra en la Virgen una respuesta a su búsqueda de amor y corredención.