El cirineo

De Arseni Bertran y Jaime Martrus (Olot).

Donado por la fábrica de conservas de D. Pelayo Díaz en 1943.Aquellos primeros años se puso en el paso mucho cariño, a pesar de las muchas dificultades, como las de los demás pasos, por encontrar trabadores que dignamente llevaran el paso, por decorarlo, por mantenerlo medianamente presentable.... Todo eran problemas en aquellos duros años en los que la tradición y la religión no caminaban conjuntamente y era muy difícil convencer al personal.

Siempre se decoró con laurel traído del huerto de “San Rafael” que actualmente sigue conservándose frente al tanatorio local. Posteriormente de la decoración se hizo cargo la Floristería Herga y basándose principalmente la misma en colores blancos ya que el paso es muy oscuro en su composición y debido también al pasar de los años y falta de limpieza general seria y profunda.

La vestimenta del paso en un principio era negra, las famosas loberas, que a principios de los años 90 fue ya transformada en el actual verde y blanco.

Los trabadores, como la mayor parte de los pasos, colaboran económicamente en la decoración del paso y se reúnen exclusivamente en una pequeña cita previa a la semana santa para coordinar un poco la procesión. Posee los faroles originales de aquel Viernes Santo de 1944. 

Parece ser que este paso se le llamaba también el de los transportistas y siempre, hasta hace pocos años, ha sido precedido de 6 tambores. En la actualidad, y debido al aumento de la banda de tambores y de la afición por el tambor, los aspirantes se han repartido entre todos los pasos contando en la actualidad en cabecera con 12 tambores que realmente llenan el principio del paso.

El Paso

Las figuras.- El Cireneo tenía dos hijos (Alejandro y Rufo) y los tres probablemente eran cristianos. Simón de Cirene, de camino hacia casa volviendo del trabajo, se encuentra casualmente con aquella triste comitiva de condenados, un espectáculo quizás habitual para él. Los soldados usan su derecho de coacción y cargan al robusto campesino con la cruz.  Hace lo que debe hacer, ciertamente con mucha repugnancia. Del encuentro involuntario ha brotado la fe. Acompañando a Jesús y compartiendo el peso de la cruz (85 Kgs) el Cireneo comprendió que era una gracia poder caminar junto a este Crucificado y socorrerlo. 

El misterio de Jesús sufriente y mudo le ha llegado al corazón. Jesús, cuyo amor divino es lo único que podía y puede redimir a toda la humanidad, quiere que compartamos su cruz para completar lo que aún falta a sus padecimientos. Cada vez que nos acercamos con bondad a quien sufre, a quien es perseguido o está indefenso, compartiendo su sufrimiento, ayudamos a llevar la misma cruz de Jesús. 

El Estandarte

El símbolo creado es especial para la ocasión, sin tener ninguna acción personal simbolizada en la tradición cristiana. Es una cruz de color blanco que simboliza la inocencia de Cristo que carga con la cruz y entrelazada a ella una soga, lo mismo que el Cirineo se entrelaza con la Cruz de Cristo, parte activa de la Redención.