El descendimiento

Donado por D. Justo Aguirre en 1943.Este es el paso, junto con la última cena son los dos mayores de la procesión calagurritana, tanto en dimensiones como en kilos que soportan los trabadores. 

En esta escena se presta maravillosamente a ser procesionada en los libres espacios, atravesada de luces y vientos, flotantes en la altura de los santos varones que desclavan a Cristo, patéticas imágenes de las mujeres que no pueden creer que desciende a sus manos el mismo Dios convertido en cadáver. 

Las figuras más destacadas de este paso son José de Arimatea y Nicodemo así como la gran protagonista, María, junto a la cruz que espera el cuerpo de su hijo amado. La escena posee gran realismo y fortaleza así como un equilibrio fuera de lo común.

Las figuras.- Nicodemo era un rico fariseo, maestro en Israel y miembro del Sanedrín y representa al sabio judío versado en la Ley que reconoce en Jesús al Mesías y se hace su discípulo. Suponen por tanto un espaldarazo a favor del cristianismo. 

José de Arimatea, personaje bíblico que según la tradición cristiana era el propietario del sepulcro en el cual fue depositado el cuerpo de Jesús después de la crucifixión. Otras tradiciones le atribuyen el traslado del Sudario, el Santo Grial y otras reliquias desde la ciudad de Jerusalén a otros sitios en la cuenca del Mediterráneo.

José de Arimatea era hermano menor de Joaquín, el padre de la Virgen María, lo que lo convierte en tío-abuelo de Jesús. Era miembro del Sanedrín, el tribunal supremo de los judíos, y decurión del Imperio Romano, una especie de ministro, encargado de las explotaciones de plomo y estaño miembro del consejo municipal (curia) encargado de la administración local. Un «hombre rico» «ilustre» «persona buena y honrada que era discípulo de Jesús» 

Solicitó a Poncio Pilatos que le permita dar sepultura al cuerpo de Jesús. Con la ayuda de Nicodemo, desclava el cuerpo de la cruz y lo sepulta en su propia tumba, un sepulcro nuevo, recién excavado en la roca, donde se encuentra la basílica del Santo Sepulcro. Lo envolvieron en lienzos de lino y lo colocaron en la tumba con una gran piedra en la entrada. Por esto, la tradición cristiana lo tiene como patrono de embalsamadores y sepultureros. 

Según la leyenda, también recogió la sangre de Cristo con el Santo Grial, en el Gólgota (en hebreo GOLGOT: «cráneo» o «calavera»), lugar donde éste fue crucificado; aunque otra versión, en los evangelios apócrifos, indica que la sangre la recogió en el propio sepulcro. 

Tras la resurrección de Jesús, José fue encarcelado, acusado por los judíos de haber sustraído el cuerpo de su sepulcro. Se le encerró en una torre, donde recibió la visión del Cristo Resucitado y la revelación del Misterio del que el Santo Grial es símbolo. «Tú custodiarás el Grial y después de ti aquellos que tú designarás», habrían sido las palabras de Jesús.

Luego de ser liberado, y debido a la persecución de los judíos en Jerusalén, un grupo de cristianos embarcó en uno de los barcos de José y navegaron hasta las costas de Francia en el Mediterráneo. 

En el año 63, José de Arimatea se trasladó a las islas británicas, estableciéndose en la ciudad de Glastonbury, donde fundó la primera iglesia británica consagrada a la Virgen y adonde, según leyendas de la Edad Media, llevó el Santo Grial.

El Estandarte

La interpretación de este estandarte salta a la vista: la cruz realista, negra de muerte, sobre la que se apoyan las escalas necesarias para llegar a desclavar al Señor y el sudario para descenderlo.

Se han puesto dos escalas en primer lugar, por estética, para no descompensar el dibujo. En segundo lugar porque representan a José de Arimatea y a Nicodemo, los dos personajes que realizaron esta operación y en tercer lugar por ser éste un símbolo ya admitido en multitud de cofradías que representan igualmente este misterio.