Santo Cristo de la Caña

El viejo: Este paso se encontraba durante muchos años en el templo de San Francisco, pero cubierto de polvo y totalmente olvidado. En 1992 la Cofradía de la Sta. Vera Cruz creyó conveniente recuperarlo e incorporarlo a la procesión del Viernes Santo. Siendo procesionado por primera vez el Viernes Santo de 1993.

En 1999 fue sustituido, después de ser restaurado, por esta magnífica talla de la escuela castellana.

Se propuso el proyecto a un grupo de trabadoras (único paso de la Semana Santa Calagurritana que entonces fue portado por mujeres) y se encargaron de ponerlo a punto para tal fin, siendo uno de los pasos más participativos. Para ello, en días previos al Viernes Santo, se entrenaban desfilando por las calles del casco antiguo con un niño subido al paso y hubo que enseñarles a llevar el paso pues, evidentemente no habían realizado el servicio militar. Pero el pundonor, el amor propio y el cariño a las tradiciones sobrepasaron cualquier problema.

En 1999, al historiador de arte José Manuel Ramírez le llamó la atención el Cristo de la Caña que se procesiona ahora. Estaba en la capilla de la pila bautismal de San Andrés y a partir de entonces es el que se saca en la procesión,  y ese año, al cambiar el recorrido de la procesión de la Oración del Huerto para irse hasta el asilo se les propuso a las trabadoras  sacar a la virgen de los dolores.

El Paso

La talla es de madera y nos presenta a  un Cristo sereno, con el busto ensangrentado, pero no en exceso (por delante y por detrás)con asomo de túnica roja que sujeta en su mano derecha una caña que posee varios significados: Símbolo de burla y falso Rey para los soldados romanos, que no será una caña cascada ni junco débil ni dañado  al igual que Juan Bautista que era una caña agitada al viento o el instrumento que junto con una esponja, empapada en vinagre, se le dio en la cruz.

La antigua imagen la pueden ver actualmente en la capilla a la izquierda del altar mayor de s. Fco.

El Estandarte

La imagen del estandarte se presenta como es Cristo, “varón de dolores”, vestido de púrpura, coronado de espinas y con la caña como cetro en el momento en el que los soldados se burlaban de su realeza. Es pues lógico que el color predominante sea el rojo y sobre él se destaquen la caña cruzada y la corona de espinas rodeándola.