El paso siempre ha ido acompañado por familiares de los trabadores. Es muy común que los pasos lleven también penitentes, que bajo una promesa por cumplir, realizan la misma asistiendo a la procesión descalzos dando feliz cumplimiento a lo prometido, incluso siendo su condición de agnóstico convencido.
Este fue el primer paso que llevó faldillas con los mismos colores que el del traje de sus trabadores.
El autor: Juan Bascardo escultor y arquitecto. vecino de Viana aprendió escultura y arquitectura en Valladolid y fue testigo del tránsito del Renacimiento al Barroco, Trabajó en el retablo mayor del monasterio de santa María La Real de Nájera, crucifijo de la catedral de Pamplona, Retablo mayor de Santa María de los Reyes de Laguardia, Adoración de los Reyes y relieve de San Jerónimo en Calahorra, Retablo mayor de Santa María de la Asunción de Briones o el de la iglesia de Santa María de Fuenmayor.
Se restauró en el año 2000 de forma definitiva e integral, por la Escuela del Taller Diocesano de Santo Domingo, fue costeado a cargo de la Cofradía de la Sta. Vera Cruz por un millón de ptas. El paso se trasladó a Los Santos Mártires a mano un Martes Santo haciendo el vía crucis juvenil con él recién restaurado y sustituyendo un cristo artesanal donado por el calagurritano Jaime Fdez. Miraz, inaugurado como Cristo de los jóvenes y bendecido en 1995 (cristo del dodotis, después una simple cruz)
La procesión es llamada también del silencio, al paso del Cristo se cerraban los bares y se apagaban las luces de la calle y de los comercios colindantes. Algo a recuperar pues el recogimiento y el protagonista de este momento debe ser el Cristo, su sufrimiento y su agonía.